ESTAMOS EN MODO OFF
Puedes seguir haciendo tus compras y te las enviamos a nuestra vuelta con regalo incluido

¿Quieres aprender y disfrutar a tope con la costura?

Suscríbete y descarga GRATIS una guía con 10 trucos imprescindibles de costura para principiantes

De cómo llegué a este mundo de la costura y de cómo he conseguido mantenerme en él

Mini curso - Día 1

Me llamo Paula y no siempre he sido "costurera". Es más, hace 5 años no había tocado una máquina de coser en mi vida y no tenía ni la más remota idea de lo que era un patrón de costura.

Pero lo que sí que he sido siempre es emprendedora, amante de las manualidades, enganchada a aprender cosas nuevas constantemente y bastante tozuda. Como me proponga algo, difícil es hacerme abandonar.

Decidí que la máquina de coser no podía ser sólo un objeto decorativo

Soy de León, me fui a Madrid a estudiar y allí estuve más de 15 años.

Estudié Publicidad y Relaciones Públicas. Lo mío siempre fue la creatividad y lo que quería era idear anuncios chulos.

Después de la carrera empecé a trabajar en diferentes empresas. Pasé por muchas, la verdad. Pero desde la primera empecé a enfocarme en el mundo online y no he dejado ese mundo hasta el día de hoy. Sin embargo yo siempre tuve la espinita de tener mi propia empresa, así que, a pesar de que el trabajo nunca me ha faltado, siempre estaba dándole vueltas a la cabeza para ver qué podía hacer. Hice algunos pinitos como autónoma siempre dentro del área del marketing online.

Otra cosa que tampoco hubiera pensado jamás es que me enamoraría de un catalán. Pero así fue, y el amor y el nacimiento de mi primer hijo me llevaron a trasladarme a vivir a Barcelona, donde decidí definitivamente que era el momento de dar el paso y lanzarme al mundo empresarial.

Monté una tienda online de estores infantiles originales, por una necesidad propia de encontrar algo diferente en el mercado. La búsqueda de telas, de talleres, las primeras pruebas de confección... todo ello me llevó a querer aprender a coser. Ya que tenía en mi poder unas telas tan bonitas, sentía la necesidad de poder hacer algo yo misma con ellas. Tampoco había cosido nunca a mano, más que un botón a lo sumo.

Cuando mi hijo tenía 16 meses nació mi segunda hija. Así que entre los bebés, la empresa y los quehaceres diarios no tenía tiempo para andar buscando cosas gratis en internet. Yo quería aprender bien, así que me apunté directamente a un curso básico de costura en una academia de Corte y Confección. No era barato, desde luego, pero no dudé de que era la mejor opción para mí en aquel momento. Allí me enseñaron a usar la máquina de coser y algunas técnicas básicas de costura. Cuando acabó el curso tenía ganas de mucho más, pero en ese momento no quería seguir pagando el alto precio que costaban las clases en la academia.

Y ¿ahora qué? Yo no tenía máquina de coser y por lo que veía en internet no eran baratas, desde luego. Estuve un tiempo parada por este motivo hasta que un día, hablando con mi madre, me comentó que ella tenía una máquina de coser guardada que se compró en Teletienda y que nunca fue capaz de hacer funcionar. ¡Wow! Mi madre también quiso en el pasado aprender a coser y fracasó. Jamás lo hubiera dicho. Supongo que hace más de 20 años y con 4 hijas pequeñas no pudo resolver sus dudas y problemas con la máquina de coser y al final su posible nueva afición cayó en el olvido. De hecho lo que me dijo es que me la podía llevar, pero que ella pensaba que estaba estropeada. Pero no lo estaba, funcionaba a la perfección.

Me traje desde León la máquina de coser y como decoración quedaba estupendamente en mi salón. No sabía muy bien qué hacer con ella. Desde luego mis conocimientos después del curso eran insuficientes para ponerme a hacer algún proyecto. Sí, sabía coser costuras, hacer bajos, ojales y hasta poner una cremallera. Pero no es lo mismo saber hacer todas estas cosas con dos trozos de tela a modo de ejemplo que hacer un cojín con cremallera.

Me encontraba muy perdida y frustrada porque después de haberme gastado el dinero en un curso no era capaz de hacer nada.

Sin saber qué hacer, me dediqué a entrar en blogs de costura y hacer tutoriales fáciles. No sé la cantidad de tiempo que dediqué a buscar, a probar y a tratar de encontrar soluciones a los problemas que se me presentaban. Había tutoriales que estaban bien, no te voy a decir que no. Pero mi nivel era basiquísimo y yo necesitaba mucho detalle en cualquier paso. La mayoría de las veces no encontraba ese detalle en los tutoriales y no sabía cómo hacer las cosas. Entonces empezaba a buscar en internet cómo se hacía eso en concreto y así horas y horas. Era desesperante. Además, en algunas ocasiones cuando terminaba el proyecto (con bastante dolor de espalda y de cabeza) tampoco era el resultado que yo esperaba. Y claro ¿cómo saber si era yo que no lo había hecho bien o si el tutorial no tenía la calidad que debería tener?

Algo tenía que hacer porque de lo contrario mi máquina de coser iba a quedarse como mero objeto decorativo y, como te he dicho antes, a mí no me gusta abandonar.

Dar un primer paso, aunque sea pequeño, puede cambiarlo todo

Un día buceando por los blogs de habla inglesa, donde puedes encontrar muchas más cosas que en los de habla hispana, encontré una chica que vendía patrones en pdf a través de su página web. Yo sabía de lejos lo que era un patrón, pero tratar de hacer yo misma una prenda de vestir ya me parecía "too much" para mi nivel. En una ocasión me regalaron en una de esas ferias de manualidades una revista Burda. Cuando la abrí en casa y vi esas hojas centrales llenas de líneas y símbolos casi me da algo. La volví a cerrar y al cabo de unos meses acabó en el contenedor de reciclaje de papel de mi calle. Así que para mí los patrones comerciales eran otro nivel muy lejos de mi alcance.

Sin embargo aquel vestido de niña reversible, era monísimo. Y yo tenía las telas ideales para hacerlo. En la descripción ponía que era muy fácil y los comentarios de la gente muy positivos. Era muy asequible, unos 6€ al cambio. Así que me decidí a probar y lo compré.

Una vez impreso (y en inglés) me costó mucho entender algunas cosas. Y eso que está muy bien explicado y con mucho detalle. Pero cuando no sabes nada de nada, como era mi caso, hasta las cosas más básicas te las tienen que explicar.

Yo no sabía lo que era el lomo del patrón, ni el rectohilo (y no encontraba la traducción al español). Para entenderlo todo tuve que hacer algunas búsquedas en internet y aún así no estaba muy segura de lo que estaba haciendo. Sin embargo, aunque tardé mucho tiempo en terminarlo, lo terminé. Tenía fallos, sí. No había elegido bien la talla para mi hija porque no sabía bien cómo hacerlo y le quedaba un poco grande. Algunas costuras eran bastante mejorables. Pero esa sensación de haber sido capaz de hacer un vestido para mi hija por mí misma, no tiene precio. Me sentía llena, orgullosa y por primera vez sentí que sí sería capaz de hacerme con eso de la costura. Entendí que era cuestión de buscar en los lugares adecuados, de no dar palos de ciego y de dejar de intentar aprender por mi cuenta con tutoriales de dudosa calidad.

Aquel patrón lo cambió realmente todo. Tanto, que me puse en contacto con la diseñadora para traducirlo y venderlo en español. Es el patrón "Eva Dress" que ahora puedes encontrar en mi tienda online y tiene un valor especial para mí. Quería que otras costureras novatas, como yo entonces, pudieran aprender y sentir lo que yo sentí cuando fui capaz de terminar una prenda infantil.

Es cierto que si hubiera entendido todas sus partes antes de ponerme con él, hubiera dedicado menos tiempo y hubiera disfrutado más haciéndolo. Tuve que investigar algunas cosas para poder entenderlas. Y no solo con este patrón (que es extremadamente sencillo), sino también con otros que vinieron después, algo más complejos y que incluían más información. Dediqué mucho tiempo y esfuerzo a lograr interpretar los patrones comerciales y todas sus partes para que el resultado sea el esperado.

Con este patrón aprendí lo que es realmente un patrón (hasta entonces no lo había entendido muy bien) y a aplicar aquellas técnicas que ya había aprendido en el curso básico de costura pero que por sí solas no tenían mucho sentido. Cuando las aplicas es cuando realmente empiezas a aprender y a entender cómo funcionan las cosas y eres capaz de usarlas en otros proyectos.

Así que ese fue el primer patrón de muchos, porque a partir de entonces ese fue mi objetivo. Aprender haciendo patrones comerciales por un precio que nadie puede decir que no puede permitirse. Poco a poco fui eligiendo patrones infantiles (ideales para empezar y que además son los que a mí me gustan) con los que podía aprender nuevas técnicas: que tuvieran cremalleras, fruncidos, mangas de diferentes tipos, etc. Eran patrones adecuados a mi nivel y con instrucciones detalladas y fotos del proceso de confección. Esto era importante para poder seguirlos y aprender sin perderme.

Y este ha sido uno de mi métodos de aprendizaje desde entonces. Y desde luego el más económico, eficaz y con el que más he disfrutado. He dejado de buscar en internet tutoriales gratuitos y por supuesto, he dejado de perder tiempo.

Desde entonces mis dos hijos lucen las prendas más bonitas hechas por mí. Te puedo asegurar que a nadie pasan desapercibidas. Es cierto que tengo ventaja, con todas esas telas preciosas entre las que elegir. Poco a poco el nivel de los patrones que coso ha ido aumentando y procuro buscar patrones que incluyan varias versiones diferentes. De esta manera aprovecho el mismo patrón para hacer diferentes prendas, o la misma pero con diferentes acabados. Disfruto muchísimo haciéndolo cada vez que tengo un rato libre y a mis hijos les encanta cada vez que les hago algo nuevo.

Por qué no vendo las prendas que coso, aunque podría

En alguna ocasión me he planteado vender las prendas que hago, porque sé que a todo el mundo les gustan. Ya tengo un negocio online y no sería complicado vender las prendas a través de mi página web. Sin embargo a mí me mueve y me apetece más enseñar y ayudar a mujeres que, como yo en su momento, empiezan en este mundo tan bonito de la costura y no saben por dónde tirar. Pero ¿quién te dice a ti que con el tiempo no puedes crear tu pequeño negocio de cosas hechas por ti si te apetece?

Con el tiempo, después de haber hecho varios patrones, me picó el gusanillo de hacer los míos propios y ahí es cuando decidí volver a la academia en la que había dado mis primeras puntadas con la máquina de coser y formarme en patronaje infantil. Ese es un paso profesional que quise dar, e invertir en ello creo que es la manera más inteligente de avanzar en la dirección correcta.

En resumen, creo que la mejor manera de aprender sobre costura, si no quieres invertir dinero en una academia, es haciendo patrones de costura comerciales. Pero para ello, creo que es importante en primer lugar entenderlos, conocer cada una de sus partes, saber qué significan las líneas y los símbolos, entender cómo se corta la tela y saber elegir la talla adecuada. Si no tienes todo esto claro desde el principio, tratar de llevar a cabo un patrón comercial se te puede complicar o el resultado puede no ser el esperado. Y si eso ocurre, puede que deseches la idea de hacerlo o llegues a pensar que esta no es una muy buena manera de aprender. Y eso no puede ocurrir.

¿Por qué te he contado todo esto? Porque creo que lo que he vivido yo podría serte útil de alguna manera. Di rodeos para llegar a un resultado y no quiero que tú pases por lo mismo. Quiero que entiendas que aprender a coser y hacer tus propias prendas está a tu alcance si tu quieres. Está al alcance de cualquiera y mi experiencia lo demuestra.

En los próximos días mi objetivo es que tú puedas ir resolviendo los problemas que te estés encontrando por el camino. Para que la motivación esté siempre alta. Donde tiene que estar.